Los errores más comunes al solicitar créditos rápidos

Debemos admitirlo. Nos dejamos llevar por la practicidad y la sencillez con la que se aprueban este tipo de mecanismos financieros, y fácilmente caemos en un vicio tremendo de sobreendeudamiento. Desde luego, tiene su pro y contra, como todo. Pero, las contras a veces son muy difíciles de afrontar.

A la hora de suscribir cualquier acuerdo, siempre debemos abordar las posibles consecuencias negativas. Aun cuando creamos que nada, absolutamente nada, va a salir mal. Algo que muchas personas no han tenido, ni tienen en cuenta, al momento de hacer la solicitud online de un préstamo rápido.

Así las cosas, estos son algunos de los errores más comunes al solicitar estos productos financieros.

Optimismo para el futuro próximo

Algo que pasa con las inversiones, y también nos pasa al solicitar un crédito. De cualquier tipo.

Creemos que en el futuro próximo, no más en unos días, tendremos la capacidad de pagar cualquier deuda que se nos pase por el medio. Tendremos en nuestra cuenta corriente tanto balance positivo como para permitirnos pagar el préstamo más alto.

Y tanto lo creemos que acabamos asumiendo que será así. Nada puede salir mal. Y suscribimos un acuerdo con el crédito de monto más alto y de intereses más elevados que consigamos.

Es que nada puede salir mal.

No saber cómo lo vamos a utilizar

Aunque cuando vamos a buscar opciones para créditos tenemos un bosquejo idílico en la mente. Cuando por fin lo tenemos acreditado, ocurre un cambio de mentalidad de magnitudes tales que comenzamos a despilfarrar, o a tomar un poquito de allí para solventar una infinidad de cosas que no vienen al caso ni tienen la misma importancia.

Resultado de esto es que, al final, cuando necesitamos ponernos serios y ajustar las cuentas personales, notamos cómo se fueron unos cientos de euros a parar a lugares insospechados, a pagar cosas que realmente no queríamos o no necesitábamos. Y así, tendremos que asumir un campo de deudas sin ninguna defensa creíble.

Cavar un agujero para tapar otro

Nada de pagar deudas asumiendo deudas. Al menos es lo que nos dice la teoría. Pero en la práctica, claro está, puede suceder cualquier cantidad de cosas hasta que, sin saber, hacemos este error día tras día.

A veces no nos damos cuenta, porque son deudas pequeñas o porque el préstamo es en realidad “que un amigo nos ha hecho una transferencia para un producto, pero como el producto no está en stock sino hasta dentro de 15 días, puedo pagar esa deuda y luego cuando llegue el producto comprarle a mi amigo con mi dinero”.

Así pasa con los préstamos rápidos. Los resultados son iguales o peores.