¿Son fiables los créditos rápidos?: Lo analizamos

Las estadísticas nos dicen que hubo un incremento exponencial entre el año 2016 y el año 2017. En resumen, el año pasado se solicitaron más del doble de créditos rápidos que el año inmediatamente anterior (2016). Son muchas las opiniones que pueden surgir al respecto, algunas a favor y otras en contra. No obstante, hay un tema que todavía ha quedado pendiente por resolver: el de la fiabilidad, de la confianza que tienen los usuarios y potenciales clientes con respecto a las empresas que proporcionan estos mecanismos de financiamiento al instante.

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Fiabilidad: La pata con la que cojean algunas empresas de créditos rápidos

Desde luego, utilizar el término de créditos rápidos para vender algo supone un atractivo bastante elocuente para los potenciales clientes. Es un mecanismo de préstamo instantáneo, y por tanto supone eliminar todas las trabas legales y burocráticas que las entidades bancarias nacionales pretenden imponer antes de disfrutar de un servicio por el que sí o sí tienes que pagar.

Pero, no es oro todo lo que reluce y algunas empresas (surgidas durante la crisis española) se han aprovechado de la necesidad de algunas personas para ofrecer supuestos créditos milagrosos, pero dejando entrever que sus intenciones no eran meramente saludables.

Por eso, aquí te brindamos algunos consejos para diferenciar a las empresas de préstamos instantáneos que son fiables, de las que no lo son. Porque también debemos admitir que hay un centenar de empresas que sí cumplen las reglas a cabalidad. Deberías estar al corriente de los errores a la hora de pedir un crédito.

“Me das y luego te doy”

Quizás te parecerá extraño, pero hay varias empresas que aseguran que para liberar el monto del préstamo que has solicitado deben recibir de tu parte alguna cuantía. Es decir, tienes que pagarle a la empresa una suma de dinero para que ellos, luego, te hagan llegar el monto del préstamo a tu cuenta bancaria.

Desde luego, este tipo de empresas deben ser tachadas de la lista porque, obviamente, su intención nunca será darte el dinero. Más bien, que se lo des.

La seguridad de tus datos

Sobre todo de los financieros. Está bien, y es legal, que una empresa de préstamos de este tipo solicite datos personales como el número de identificación (DNI), datos de residencia o el número de teléfono residencial o móvil. Son datos que le permitirán cubrirse en caso de que algo no salga bien (que no le devuelvas el monto del préstamo).

Sin embargo, algunas empresas solicitan datos financieros que no deberían ser compartidos, como el caso del número de la tarjeta de crédito o débito, códigos de seguridad, y otros datos que pueden comprometer tu seguridad financiera.

Cuidado con la letra pequeña

Las empresas serias no suelen tener letra pequeña. Pero las hay. Cuando te anuncian en la página principal que no hay intereses, ni comisiones, que todo es gratis y que solicites tu dinero de una vez por todas, ten por seguro que los intereses son altos, las comisiones ni hablar, y que nada es gratis.

Por eso, antes de solicitar cualquier mecanismo de financiamiento de este tipo debes leer bien los acuerdos que estás por suscribir. No vaya a ser que el desconocimiento de la ley no te exima de tus responsabilidades.